Lula prohíbe las apuestas online a nueve días de las elecciones en Brasil

El gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva presentó este viernes un paquete de medidas para prohibir y criminalizar las apuestas online, a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre. El plan combina una medida provisional para restringir de inmediato las plataformas de apuestas con un proyecto de ley que contempla penas de entre cuatro y seis años de prisión, además de multas, para quienes operen o promocionen esas plataformas, incluso cuando cuenten con autorización de una autoridad extranjera. La medida provisional tiene aplicación inmediata, pero deberá ser convalidada por el Congreso dentro del plazo establecido, mientras que el proyecto de ley necesitará la aprobación de Diputados y el Senado.

La iniciativa, elaborada por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, crea un delito específico para quienes exploten u operen apuestas de cuota fija y también establece sanciones para quienes promocionen o capten apostadores. Las penas pueden agravarse cuando las apuestas estén vinculadas con eventos virtuales o cuando la publicidad sea remunerada mediante comisiones o participación en las pérdidas de los jugadores. También se contempla castigar el uso de datos personales para dirigir publicidad hacia potenciales apostadores. Según los datos incluidos en el paquete presentado por el Gobierno, el mercado de las apuestas mueve miles de millones de reales en Brasil y tuvo un fuerte crecimiento durante los últimos años, mientras estudios citados por las autoridades advierten sobre su impacto en el consumo y el endeudamiento de los hogares.

La ofensiva generó un fuerte rechazo en el fútbol brasileño, que en los últimos años incorporó a las casas de apuestas como una de sus principales fuentes de patrocinio. Corinthians, Palmeiras, San Pablo, Santos, Flamengo, Fluminense, Botafogo, Vasco y Cruzeiro difundieron un comunicado conjunto en el que advirtieron que la prohibición podría provocar la “insolvencia” de numerosos clubes y favorecer el crecimiento de plataformas clandestinas que no pagan impuestos ni cumplen las normas. Lula respondió durante un acto de campaña y rechazó que el fútbol dependa de las apuestas deportivas: recordó que clubes brasileños y la selección obtuvieron títulos internacionales antes de la expansión de este tipo de plataformas.

El anuncio se produjo en la recta final de una campaña presidencial marcada por una fuerte competencia y con Lula intensificando sus críticas contra las apuestas online. Distintas encuestas difundidas durante septiembre registraron escenarios ajustados para una eventual segunda vuelta, aunque sus resultados varían según el instituto y la fecha del relevamiento. Al mismo tiempo, estudios de opinión citados en torno a la medida mostraron un elevado nivel de rechazo social hacia las apuestas y una mayoría que las considera perjudiciales. La decisión abrió así un nuevo frente de discusión entre el Gobierno, la industria de las apuestas y el fútbol brasileño, mientras el Congreso deberá definir el futuro de las restricciones impulsadas por Lula.