La Justicia embargó las cuentas de Flybondi por una deuda fiscal de $1.500 millones
La Justicia ordenó embargar cuentas bancarias de Flybondi por casi $1.500 millones, a partir de una serie de ejecuciones fiscales iniciadas por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) contra FB Líneas Aéreas S.A., la razón social de la low cost. El organismo avanzó con distintos expedientes por obligaciones impagas de IVA, Ganancias, Bienes Personales y retenciones impositivas, y logró que la Justicia dispusiera medidas cautelares sobre cuentas corrientes, cajas de ahorro, plazos fijos e inversiones de la compañía. Los $1.500 millones ya embargados corresponden a cinco de las ocho ejecuciones fiscales iniciadas por ARCA, cuyo reclamo total —incluyendo deudas previsionales— asciende a unos $6.700 millones. En uno de esos expedientes, el Juzgado Federal de la Seguridad Social N°7 ordenó además un embargo de $1.787 millones por aportes y contribuciones adeudados durante distintos meses de este año.
La ofensiva fiscal se suma a una crisis financiera y operativa que la aerolínea de Leonardo Scatturice viene arrastrando desde hace meses. Según trascendió, Flybondi no paga sueldos completos ni indemnizaciones desde junio, tampoco cumple con los retiros voluntarios acordados con exempleados —muchos de ellos homologados ante el SECLO— y desde enero dejó de reembolsar los pasajes de vuelos cancelados, pese a que continúa vendiendo tickets con normalidad. Trabajadores denuncian además que la empresa declaró ante la ANSES haber pagado la totalidad de las indemnizaciones, algo que no coincide con los reclamos que sostienen no haber cobrado. La compañía no vuela desde el jueves 6 de agosto, luego de cancelar 66 vuelos entre el 6 y el 10 de ese mes, y uno de los factores centrales de la parálisis fue que YPF dejó de proveerle combustible por la deuda acumulada.
El deterioro operativo tuvo repercusión también fuera del país: la autoridad aeronáutica de Brasil restringió la venta de pasajes de Flybondi hacia varios de sus aeropuertos, después de registrar un elevado porcentaje de cancelaciones durante julio. En la Argentina, en cambio, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) permitió que la compañía continuara operando tras evaluar un plan de contingencia presentado por la empresa, aunque en paralelo avanzó con multas y sumarios por las cancelaciones de vuelos registradas.
En el sector aeronáutico aseguran que la estrategia de Scatturice pasa por sostener a Flybondi “con respirador” mientras avanza en su fusión con OCA, otra de sus empresas, para lanzar una nueva firma de logística bajo la marca “OCA Air”, que luego intentaría vender a Amazon para su desembarco en la Argentina. El activo más valioso de la compañía es el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA) que emite la ANAC, un permiso de alta demanda —hay 44 empresas en lista de espera— y muy difícil de tramitar desde cero, lo que explicaría el interés en preservarlo mientras se define el futuro societario de la low cost. Mientras tanto, crece la posibilidad de que la empresa termine presentándose en concurso preventivo de acreedores para reorganizar sus deudas y sostener, según trascendió, solo un puñado de rutas como Bariloche o Iguazú.