La actividad creció 0,1% en agosto y acumula cinco meses de estancamiento

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este miércoles que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto creció apenas 0,1% frente a julio en la medición desestacionalizada, el indicador que más siguen los especialistas. En la comparación interanual la actividad cayó 1,7%, y en lo que va de 2026 acumula un alza de 1,2%. El dato deja a la economía cerca de la recesión técnica, porque llega después de la fuerte caída de julio, que la revisión corrigió de 2,9% a 2,8%, mientras que el retroceso de febrero pasó de 2,2% a 2%.

La novedad más relevante para el Gobierno está en la serie tendencia-ciclo, la que el oficialismo defiende como la más representativa. Hasta la publicación anterior mostraba subas mensuales de 0,2% entre noviembre de 2025 y julio de 2026. Con la corrección esos avances quedaron en 0,1% entre noviembre y marzo, y entre abril y agosto la variación fue de 0,0% en cada mes, es decir, cinco meses sin crecimiento. Esa serie busca separar la tendencia de largo plazo de los movimientos estacionales y de los hechos irregulares, como paros o menos días hábiles. Javier Milei sostuvo que los indicadores desestacionalizados miden mal en una economía con cambios estructurales y que “nosotros nos enfocamos en el indicador tendencia a ciclo”. El viceministro José Luis Daza había planteado en julio que el dato mensual captura mucho “ruido”: calculó que la desviación estándar pasó de 0,9 en 2024 y 1,2 en 2025 a 2,2 en lo que va de 2026.

Los economistas consultados cuestionaron el uso oficial de esa serie. Gabriel Caamaño, de Outlier, explicó que el tendencia-ciclo no sirve para seguir la marcha mensual de la economía, porque se recalcula hacia atrás a medida que llegan nuevos datos, y lo comparó con un “espejo retrovisor” que detecta los cambios de rumbo cuando ya ocurrieron. A su juicio, no debió usarse para afirmar que la economía crecía. Martín Polo, de Polomics, advirtió que la expansión quedó concentrada en pocos rubros, con tres sectores que crecían cerca de 10% mientras el resto retrocedía alrededor de 2%, lo que vuelve frágil al nivel general cuando esos motores pierden fuerza. Sostuvo que la economía ya ingresó en recesión, que el tercer trimestre habría profundizado la caída y que septiembre debería crecer entre 5% y 6% para evitar una contracción trimestral, algo que consideró difícil de lograr.

El debate se da en un año de fuerte volatilidad en los datos mensuales: según la serie desestacionalizada, la actividad cayó 2% en febrero, subió 2,7% en marzo, bajó 1,4% en abril, 0,6% en mayo, creció 0,3% en junio, retrocedió 2,8% en julio y avanzó 0,1% en agosto. Esa sucesión dificulta inferir una dirección a partir de un solo mes, que es el argumento del Gobierno, aunque la revisión de la serie que el oficialismo prefiere le quitó parte de ese respaldo. El aporte de los sectores de hidrocarburos, minería y hoteles y restaurantes sostuvo el nivel de actividad. El INDEC aclaró que las revisiones son habituales, porque cada informe incorpora datos que no estaban disponibles al cierre anterior, y no implican un cambio de metodología.