El Súper RIGI quedó trabado en el Senado por nuevos reclamos de los aliados

El proyecto de Súper RIGI volvió a quedar frenado en el Senado luego de que legisladores del PRO, la UCR y otros bloques aliados reclamaran nuevas modificaciones al texto que tiene media sanción de Diputados. El oficialismo buscaba obtener el dictamen en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General, pero no consiguió reunir las firmas necesarias. Entre los senadores que no acompañaron el despacho estuvieron Maximiliano Abad, Martín Goerling y Carlos “Camau” Espínola, mientras que también hubo ausencias de otros legisladores aliados. La falta de acuerdo llevó al presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Agustín Monteverde, a disponer un cuarto intermedio hasta la próxima semana. El nuevo escenario también pone en duda el cronograma que contemplaba llevar la iniciativa al recinto durante septiembre.

El principal reclamo de los aliados está vinculado con el régimen de “compre nacional”. El proyecto aprobado por Diputados establece que las inversiones alcanzadas deben contemplar una contratación de proveedores locales equivalente, como mínimo, al 20% del monto destinado a proveedores, siempre que exista oferta nacional en condiciones de precio y calidad. Los senadores que frenaron el dictamen pretenden que se establezca que una empresa argentina pueda ser priorizada aun cuando su precio sea hasta un 15% superior al de una oferta extranjera comparable, bajo condiciones equivalentes de calidad, cantidad y plazos. La propuesta también apunta a incorporar mecanismos de consulta con entidades empresarias para determinar si existen proveedores locales capaces de satisfacer las necesidades de cada proyecto. La discusión se suma a otra modificación que el oficialismo ya había aceptado, destinada a precisar que el porcentaje de integración nacional se aplique a bienes transables.

Otro de los cambios negociados está relacionado con los proyectos que demanden grandes cantidades de electricidad, especialmente los centros de datos vinculados con inteligencia artificial. La modificación contempla que las inversiones electrointensivas superiores a USD 1.000 millones acrediten capacidad de conexión al sistema y un esquema propio de generación o abastecimiento que permita cubrir la demanda máxima sin afectar la seguridad de la red. La Libertad Avanza había aceptado incorporar esta condición junto con las modificaciones sobre proveedores nacionales con el objetivo de acercar posiciones con los bloques dialoguistas. Sin embargo, los nuevos reclamos sobre el margen de precios para las empresas argentinas impidieron cerrar el dictamen. Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado, resumió la tensión con una advertencia: “Si el Súper RIGI tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI”.

El Súper RIGI establece un régimen de incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios para inversiones superiores a USD 1.000 millones destinadas a nuevas actividades económicas consideradas estratégicas, entre ellas inteligencia artificial, infraestructura digital, baterías, hidrógeno, pequeños reactores nucleares y otras industrias de desarrollo tecnológico. Entre sus principales beneficios figura una alícuota del 15% en el Impuesto a las Ganancias y estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años, además de otros incentivos para los proyectos que ingresen al régimen. Como el Senado introduciría modificaciones respecto del texto aprobado por Diputados, una eventual aprobación obligaría a que la iniciativa regrese a la Cámara baja para una segunda revisión. Por ahora, el oficialismo deberá retomar la negociación con los aliados para intentar conseguir las firmas que permitan emitir dictamen y definir una nueva fecha para el tratamiento en el recinto.