El riesgo país baja tras 11 ruedas de subas y los bonos argentinos vuelven a rebotar
El riesgo país argentino comenzó a retroceder este martes luego de once ruedas consecutivas de subas, en una jornada en la que los bonos soberanos en dólares mostraron un rebote. El indicador elaborado por JP Morgan había alcanzado las 642 unidades durante la jornada previa, su nivel más alto del año, y se alejó considerablemente del mínimo de 403 puntos registrado en julio. La mejora se produjo después de varias jornadas de fuertes ventas sobre la deuda argentina.
La escalada de las últimas semanas llevó al riesgo país por encima de los 600 puntos y elevó el costo potencial de financiamiento para la Argentina. Con los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense alrededor del 5%, un riesgo país superior a 600 puntos implica que el país debería afrontar tasas cercanas al 11% anual si intentara volver a colocar deuda en los mercados internacionales. En este contexto, el Gobierno evitó ofrecer nuevamente bonos en dólares para no convalidar tasas de dos dígitos y optó por renovar los vencimientos mediante instrumentos en pesos o vinculados al tipo de cambio.
Entre los factores que presionaron sobre los activos argentinos aparecen el contexto financiero internacional, con tasas estadounidenses elevadas, y cuestiones locales vinculadas con la acumulación de reservas, la evolución de la actividad económica y la incertidumbre de los inversores frente al escenario político. La deuda argentina sufrió además una caída más pronunciada que otros mercados emergentes, lo que refleja la combinación de factores externos con elementos específicos del mercado local.
El rebote de este martes permite interrumpir la racha negativa, pero el riesgo país todavía permanece muy por encima del nivel alcanzado en julio. La evolución de los bonos será seguida de cerca por el mercado, especialmente por su impacto sobre las posibilidades de financiamiento externo y el programa financiero previsto para 2027. Entre las principales incógnitas aparece la posibilidad de que el Tesoro pueda volver a emitir deuda en dólares a tasas sostenibles, una alternativa que por ahora quedó condicionada por el elevado nivel del riesgo país.