El Gobierno negocia cambios para destrabar la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada
El Gobierno nacional intensificó esta semana las negociaciones con sus aliados parlamentarios para reflotar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que había quedado frenado en el Senado tras la postergación de su tratamiento en julio. Este jueves se realizó una reunión clave entre Sturzenegger, la jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, y representantes de los bloques federales, con el objetivo de acercar posiciones y volver a llevar la iniciativa al recinto el próximo 6 de agosto.
El proyecto, que ya lleva más de una decena de reescrituras, contempla varios capítulos sensibles. El más resistido elimina los topes vigentes de la ley 26.737 —15% de extranjerización por provincia y municipio, y 1.000 hectáreas por individuo en zona núcleo— para la compra de tierras rurales por parte de privados extranjeros, manteniendo restricciones solo para Estados extranjeros. Además, habilita un mecanismo de desalojo exprés que permite la restitución inmediata de un inmueble sin esperar sentencia definitiva si el juez considera verosímil el reclamo, y deroga la prohibición de modificar el uso de tierras incendiadas durante 30 años, norma que había impulsado originalmente Máximo Kirchner.
La iniciativa generó rechazo tanto de sectores opositores como de aliados ocasionales del oficialismo. La CGT advirtió que “sin soberanía sobre nuestros recursos no hay independencia económica”, mientras que la Pastoral Social y Cáritas señalaron que el proyecto “debilita la potestad del Estado” para proteger el interés comunitario. En el propio Senado, el bloque Convicción Federal presentó un dictamen alternativo que mantiene los límites actuales a la extranjerización e incorpora la figura de “Zonas de Interés Estratégico” para tierras fronterizas.
Con la negociación en marcha, el oficialismo apunta a cerrar un texto consensuado que reúna los votos necesarios antes de la sesión de agosto, después de que la falta de acuerdo hiciera fracasar el intento anterior. La reunión de esta semana en Balcarce 50 es, según trascendió, apenas el primer paso de una negociación que continuará en las próximas semanas entre el equipo de Sturzenegger, que busca preservar los ejes centrales de su propuesta, y los bloques aliados, que reclaman modificaciones para ampliar el respaldo político a la ley.