El Gobierno envió el Presupuesto 2027 al Congreso, pero Milei no lo presentará

El Gobierno nacional giró este martes a la Cámara de Diputados el proyecto de Presupuesto 2027, dentro del plazo constitucional previsto para su presentación. A diferencia de los dos primeros años de su gestión, el presidente Javier Milei no asistirá al Congreso para exponer personalmente la iniciativa: el lunes mantuvo una reunión de gabinete en la que no se abordaron en detalle los números del proyecto, y el tratamiento de las cifras quedó reservado para la reunión de la mesa política del martes, previa al envío formal a Diputados.

El texto oficial proyecta una inflación del 21,1% para 2027, una cifra que se ubica por debajo del 20,5% que había estimado la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, aunque en línea con la desaceleración que anticipan tanto el sector público como los privados respecto del 30% calculado para 2026. En materia cambiaria, el Gobierno proyectó un dólar a $1.728 hacia fines de 2027, una cifra especialmente observada por tratarse de un año electoral, en el que suele crecer la demanda de cobertura en moneda extranjera. En cuanto a la actividad económica, el REM había estimado un crecimiento del PBI de 2,9% para el año próximo, por encima del 2,1% calculado para 2026, mientras que consultoras privadas como C&T Asesores Económicos proyectaron una expansión aún mayor, del 3,4%.

En el plano fiscal, el ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó en el evento de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) que el proyecto contempla superávit financiero por cuarto año consecutivo, algo que —según remarcó— seria inédito en la historia argentina sin que el país estuviera en default. El funcionario defendió además el programa económico con datos sobre el comercio exterior: afirmó que las exportaciones alcanzarán niveles récord y que el Gobierno proyecta que ese rubro llegue a USD 61.000 millones hacia 2031, unos USD 40.000 millones más que en la actualidad. Consultado sobre eventuales pedidos de mayor gasto público de cara al año electoral, Caputo los descartó de plano y apeló a una frase de Milei: “Al populismo no se lo combate con más populismo, se lo combate con más ortodoxia”.

Uno de los puntos con mayor expectativa era si el proyecto incorporaría el mecanismo de “shutdown” o “grillete fiscal” que Milei había anunciado días antes en una cadena nacional: un dispositivo que activaría restricciones automáticas —paralización de actividades no esenciales, congelamiento de gastos nuevos, freno a la toma de personal y a las transferencias discrecionales a las provincias, además de la suspensión de los sueldos de presidente, vicepresidente, legisladores, ministros, secretarios y subsecretarios— si el déficit fiscal persistiera durante varios meses sin corregirse, exceptuando siempre a jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, salud, seguridad y defensa nacional. Desde sectores críticos del Gobierno, se cuestionó que el oficialismo privilegiara en la misma semana la agenda de Malvinas —con el envío en paralelo de un proyecto de ley vinculado a esa causa— por sobre una discusión más profunda del propio Presupuesto, en momentos en que crecen las demandas de distintos sectores, entre ellos el universitario, que impulsa una marcha federal en reclamo de mayor financiamiento para 2027.