Milei desafió a los empresarios en el Council of the Americas, mientras la economía real muestra grietas
El presidente Javier Milei reapareció este jueves en la escena pública, tras varios días de bajo perfil, para cerrar la 23° edición del Council of the Americas en el Hotel Alvear. Lejos de la recepción entusiasta de ediciones anteriores, la exposición presidencial ante el círculo rojo empresario estuvo marcada por aplausos escasos y protocolares, sostenidos casi exclusivamente por integrantes de su propio Gabinete. Ni los chistes que intentó el mandatario lograron descongelar a un auditorio que, según coincidieron distintos asistentes, escuchó el discurso con evidente incomodidad y caras largas.
El tono del mensaje tampoco ayudó a tender puentes: en lugar de ofrecer certezas a un sector que reclama previsibilidad, Milei optó por la confrontación directa. Cuestionó a los empresarios que “quieren vender la misma remera que hacen los chinos cinco o diez veces más cara” y les advirtió que la resistencia a la apertura comercial solo los llevará a “ser cada día un poquito peor o mucho peor”. La frase sobre los neumáticos —”¿su precio es 100 dólares? ¿Por qué nosotros pagábamos 400?”— fue leída por más de un empresario industrial como una simplificación que ignora asimetrías fiscales y logísticas frente a las importaciones, y no como un diagnóstico serio sobre la competitividad del sector.
El propio Presidente pareció admitir las limitaciones de su relato al sintetizar el momento económico con una frase que combina resignación y promesa: “La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”. La definición llega en un contexto poco favorable para el oficialismo: mientras Milei hablaba, se conocía que el 52% de los argentinos ya se identifica como opositor a su gestión, y que el superávit comercial de julio, pese a ser positivo, escondió una caída de casi 5% mensual en las exportaciones. A eso se suma que el propio mandatario debió enfrentar el discurso sin su ministro de Economía, Luis Caputo, ausente por fiebre y reemplazado por el viceministro José Luis Daza, en una comitiva que evidenció el desgaste de varios meses de gestión sin resultados uniformes.
Puertas afuera del salón, el malestar empresarial fue más elocuente que cualquier aplauso: referentes del sector industrial adelantaron una respuesta más dura para el 2 de septiembre, Día de la Industria, en momentos en que crece la percepción de que la estabilización macroeconómica no se está traduciendo en una mejora sostenida de la actividad, el empleo ni los salarios. En ese clima de desconfianza, no pasó inadvertido que el único dirigente opositor de peso que se acercó al hotel fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien mantuvo un encuentro con la presidenta del Council of the Americas, Susan Segal, apenas una hora después de que Milei abandonara el escenario, dejando en evidencia que el círculo rojo empieza a mirar, con la misma atención, hacia otras alternativas políticas.